martes, 9 de agosto de 2016

Otra noche mas...



Introducción 
Primera publicación: 09/08/2016
Esta historia, al igual que la de "¿Quién te salvará a ti?" la escribi por el mismo motivo. Aquel concurso de creepy pastas al que un amigo me invito a concursar. Los observadores notaran que tiene 201 palabras, y eso es porque le tuve que agregar una, ya que no era del todo coheretente. Esta edición la acabo de realizar hace unos minutos, sin embargo, la fecha del escrito es parecida a la de la historia antes mencionada.

Actualización: 09/09/2016
Algunas personas me hicieron notar que el texto contenía incongruencias, por lo que decidí releerlo y editarlas. El texto ahora cuenta con 202 palabras, lo que significa que la cantidad de palabras no ha variado mucho, sin embargo, lo hizo el uso de comas y el cambio de algunas palabras.

  
Fecha: 17 de marzo del 2015, a las 12:45am.
 
Otra noche mas…
[Original]
Eran cerca de las dos de la mañana cuando cuatro jóvenes caminaban por las calles hacia el depósito en busca de la tan aclamada “segunda ronda”. La vejiga de uno de ellos lo hizo detenerse. Bajo despreocupadamente por al canal y saco la única cosa que lo diferencia de su madre. Comenzó a orinar en una pared a la que le sobraban grafitis. Uno de ellos llamo su atención en particular. Era un dibujo rojo de cuerpo completo de lo que parecía ser alguien deforme. La pintura tenía la cara seria. Parecía estar viva. Aquel joven tomo la divertida decisión de orinar sobre ella. Mientras reía, aquella pintura se comenzó a deformar. Terminado lo suyo, el joven guardo el paquete y dio media vuelta. Hubiera continuado su camino de haber observado lo que observo. En realidad, los gritos y lamentos que se escuchaban a lo lejos y la terrible idea de saber que aquella pintura estaba frente a él, ayudo mucho. Pero fue la mirada penetrante y ardiente de aquella figura lo que dejo realmente impactado al joven. “¿Te pareció divertido?” dijo al unísono de por lo menos 50 almas aclamando y gritando por el perdón que nunca les seria otorgado.

[Actualizacion]
Eran cerca de las dos de la mañana cuando cuatro jóvenes caminaban por las calles hacia el depósito en busca de la tan aclamada “segunda ronda”. La vejiga de uno de ellos lo hizo detenerse. Bajo despreocupadamente por al arroyo y saco la única cosa que lo diferenciaba de su madre. Comenzó a orinar en una pared a la que le sobraban grafitis. Uno de ellos llamo su atención en particular. Era un dibujo rojo, de cuerpo completo, de lo que parecía ser alguien deforme. La pintura tenía la cara seria. Parecía estar viva. Aquel joven tomo la divertida decisión de orinar sobre ella. Mientras reía, aquella pintura se comenzó a deformar. Terminado lo suyo, el joven guardo el paquete y dio media vuelta. Hubiera continuado su camino de no haber observado lo que observo. En realidad, los gritos y lamentos que se escuchaban a lo lejos, y la terrible idea de saber que aquella pintura estaba frente a él, ayudo mucho. Pero fue la mirada penetrante y ardiente de aquella figura lo que dejo realmente impactado al joven. “¿Te pareció divertido?” dijo al unísono de por lo menos 50 almas aclamando y gritando por el perdón que nunca les seria otorgado.

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